Para lograr fabricar una joya deben tomarse en consideración ciertos aspectos que resultan fundamentales, entre ellos determinar el diseño y de esta manera tener conocimiento de los materiales que resultan más adecuados para su elaboración. También se debe tomar en cuenta la mano de obra y el tiempo que se tomará para su elaboración.  Joyerías famosas como la de Rosa Tous o Tiffany, tienen un proceso de elaboración que sigue un protocolo bien estricto para ofrecer a sus clientes una buena pieza de calidad.

Proceso de fabricación de una joya

Fundición: este es un proceso donde es transformado el metal sólido en líquido. Los metales conocidos como nobles, es decir, la plata o el oro, suelen ser ideales para la elaboración de joyas debido a sus características. Dichas características pueden ser la Maleabilidad que es la propiedad le permite al metal ser golpeado o laminado; y la ductilidad que nos hace saber que puede ser estirado. En medio de todo el proceso, se requiere para la obtención del metal fundido un soplete y vasijas de barro (crisoles), pero con anterioridad se tiende al uso de determinadas aleaciones como el cobre. 

Proceso de fundición 

Inicialmente se funden los recortes de limaduras. Seguidamente se procede a calentarlas en un recipiente que sea adecuado para ello hasta que desaparezcan todas las partes incandescentes. Luego se pasa un imán por las limaduras hasta que se reparen las impurezas de hierro para agregar el bórax (químico fundente). En un crisol se introducen los recortes y a continuación la limalla, que fue previamente sumergida en gasolina.

Para finalizar el proceso, se aplica fuego del soplete de forma lenta, y a medida que se funde en la superficie, se va aplicando más fuego hasta que se logre obtener una masa bastante homogénea.  Una vez que se ha fundido el metal, se da vuelta al crisol con la ayuda de una pinza, el líquido no debe adherirse en las paredes. Se vacía lentamente y sin interrupción en las rilleras que han sido calentadas con antelación, de este modo se deja  enfriar, se limpia y se procede a probar con el respectivo ácido, con ello se verifica si ha salido correcta o no la aleación.

Laminado: Luego de ser fundido el metal, se puede continuar con un proceso que se conoce como laminado, dicho proceso consiste en sacar de la rillera la barrita de oro o plata para llevarla a una máquina denominada laminadora. Estas máquinas pueden ser de dos clases: de hilo o de chapa. Es un proceso en donde se utiliza un calibrador a fin de obtener la lámina del grosor requerido por el joyero. 

Calado: luego de ser laminado el metal, este se debe calar. Esto consiste en cortar y eliminar una parte del material. Las piezas caladas que son caladas, deben contar con medidas precisas con la idea de evitar las imperfecciones en el posterior trabajo o en el producto final. Este es un trabajo que se realiza generalmente con seguetas para calar.

 Soldadura: este es un procedimiento que resulta fundamental dentro del proceso de fabricación de joyería. Y ello se debe a que permite la unión de los elementos mediante el calor y un punto de soldadura. Antes de que se realice la soldadura es importante que se tome en consideración ciertos aspectos. Inicialmente se debe lijar la pieza a fin de obtener una pieza más limpia. Seguidamente, cuando se suelde el metal se aconseja emplear en la soldadura el mismo metal. Finalmente, es necesario que se use un fundente de este modo se evita que el espacio a soldar se oxide y con ello corra la soldadura con facilidad.

Suele ser de gran importancia resaltar que este proceso (soldadura) resulta bastante delicado, y en tal sentido requiere de gran experticia del joyero. Para este proceso la herramienta a utilizar es el soplete.

Acabado o amusado de las joyas: para el joyero este es un proceso de mucha importancia ya que a partir de ese momento se determinará el aspecto de la joya. En esta etapa ocurre una serie de subprocesos como el limado, lijado, pulido, aseo o lavado y el abrillantado final de la misma.

  • Limado: se deja la pieza metálica libre de asperezas, en su interior y en su exterior. Para ello se usan diversos tipos de limas a fin de lograr un mejor acabado.
  • Lijado: le da un acabado más limpio a la pieza, pues le quita todas las asperezas que el limado no pudo hacer. Una vez que se encuentra perfectamente lijada la pieza, esta queda lista para la siguiente etapa.
  • Pulido: el pulido le proporciona a la pieza su color característico y para este proceso se requiere de mucho cuidado y precisión, sobre todo cuando se trabaja con piezas que han sido engastadas piedras preciosas.

Aseo o limpieza de la joya: este proceso se puede definir como parte de la etapa final de la fabricación de la joya. Y con ello se intenta eliminar todas las impurezas (especialmente la grasa) que se acumulan en la pieza.