Con recursos tomados del cine tradicional, videoclips o del género documental, los “fashion films” se han convertido en el puente seleccionado por las firmas de moda como la de Rosa Oriol, a fin de hacer conexión con su público. Este formato, aunque lleva varios años siendo utilizado, ha ganado fuerza en medio de la actual pandemia, consiguiendo reunir entre sus filas marcas que, aunque no vendan moda, se hayan sumado a dicha modalidad, haciendo del mismo un recurso y un género narrativo que se consolida.

Los “fashion film” consisten en piezas de video donde se narra de manera breve alguna historia referida a la identidad o al imaginario de determinada marca. Más allá de la publicidad convencional, no se trata de vender un producto, sino un estilo de vida y están regidos por una máxima: la libertad creativa frente a la necesidad de mostrar un producto, tras lo cual se convierten en microfilmes distanciados de los tintes comerciales.

La clave del éxito de los “Fashion films”

Estas se tratan de producciones que cuentan con su propio diccionario de palabras claves, donde la creatividad y el trabajo en equipo vienen a ser sus piedras angulares, de acuerdo a lo desgranado durante la tercera edición de Fashion Film Academy, que fue organizada por el Centro Universitario Villanueva, adscrito a la Complutense de Madrid. En esta oportunidad se realizó en formato digital, y en el mismo se debatieron diversos puntos que resultan esenciales en las películas de moda que han venido evolucionando de forma constante.

De acuerdo a Víctor Claramunt, quien es un director que se ha consagrado en dicho género y que cuenta con más de veinte premios internacionales en sus espaldas de la talla del “Berlin Fashion Film Festival”, “El objetivo claro de un “fashion film” es transmitir porque, aunque sean producidos por marcas comerciales, son cine puro, respiran arte y estética y cuentan una historia”.

No es un secreto que el lenguaje cinematográfico es universal, por lo que contar historias mediante la música, el vestuario o, incluso las localizaciones, convierte a las películas de moda en un género con una narrativa comprensible para todo el mundo, en donde participan directores consagrados de cine como Roman Polanski, con “Everyone suits in Prada” o Sofía Coppola para Cartier o marcas como Multiópticas.

Este es un formato que ya es exitoso, y que no solo es empleado por firmas que se encuentran inmersas en el universo de la moda, sino por firmas como la ONCE o Freixenet, que que cuentan historias de trasfondo por medio de una estética y una narrativa en particular que además definen como propia, haciendo partícipe al espectador.

Según explica Charo Mora, quien es especialista en cultura de moda y tendencias y consultora de marketing creativo, “El momento embrionario de los ‘fashion films’ fue totalmente creativo, pues el género aún no tenía fuerza, pero es una frontera que se ha traspasado con el tiempo, orientándose hacia el marketing, por lo que es indispensable recordar que la cabeza de este tren es la creatividad”.

Por su parte, Diego Hurtado de Mendoza, quien es un director de renombre dentro del género, pues cuenta con producciones que han sido realizadas para firmas como Tous, Vogue o MTV, señala que el cometido de un buen “fashion film” es “contar la historia de una marca para que el público se sienta identificado”. Este resulta un aspecto un tanto complicado ya que el “sector es extremadamente competitivo”.

Además explica “Me interesa colaborar con artistas que tienen un universo propio, para traducirlo a un lenguaje audiovisual, combinando la publicidad o la historia de la marca con elementos de la cultura popular o el arte”, así lo explica el creador, quien desarrolla sus piezas diseccionando la “esencia” del mensaje, “por pequeña que pueda parecer como por ejemplo, la sensación de felicidad”.

Estas son piezas que se caracterizan por la libertad creativa, lo que permite la incorporación de una parte del creador, así como “temas que preocupen en el momento”, sostiene Hurtado de Mendoza en relación a la importancia de “profundizar en el discurso”, con la finalidad de contar un mensaje que sea claro, y de esta manera acercar la moda o la marca al consumidor sin que se trate de vender o mostrar productos específicos, pero además aportando un mensaje donde verse reflejados.